Gastronomía · Receta popular
Llueve en Santiago: guía mínima para unas sopaipillas pasadas como Dios (y la abuela) manda
Con los sistemas frontales de esta semana volvió el antojo más chileno de todos. Una receta casera de sopaipillas con zapallo y chancaca, sin secretos de chef.

Hay un acuerdo nacional que ningún gobierno ha logrado romper: si llueve, se hacen sopaipillas. Esta semana, con los sistemas frontales anunciados para la zona central, la tradición volvió a las cocinas.
La masa
- Cuece un trozo de zapallo, unos 300 gramos, y muélelo hasta que quede un puré.
- Mezcla el zapallo con unos 500 gramos de harina, una cucharadita de sal, una de polvos de hornear y unas cuatro cucharadas de manteca o margarina derretida.
- Amasa hasta que no se pegue en las manos. Si está muy seca, agrega un poco del agua del zapallo.
- Uslerea (estira) hasta dejarla de medio centímetro, corta círculos con un vaso y pínchalos con un tenedor para que no se inflen.
- Fríe en aceite bien caliente hasta que queden doradas.
El pasado
Derrite un pan de chancaca en agua con cáscara de naranja, un palito de canela y un par de clavos de olor. Deja hervir hasta que espese un poco y pasa las sopaipillas por el almíbar.
Receta casera de la redacción. Las cantidades son orientativas: cada familia tiene la suya y todas tienen razón.
¿En qué me afecta?
Es una de las comidas más baratas y rendidoras que hay: con harina, zapallo y chancaca come una familia entera una tarde de lluvia.
Nuestra lectura
La sopaipilla es cocina de pobres que se volvió patrimonio de todos: nació de lo que había en la despensa. Si el pan sube, siempre quedará el zapallo. Que no nos quiten también eso.