Opinión · Columnas de la quincena
«El candidato Kast y el presidente Kast»: la columna de Simón Ramírez (FA)
El dirigente del Frente Amplio acusa al Gobierno de improvisar con la economía y lo desafía a usar el debate del presupuesto para empezar a gobernar. Resumen y lectura.

Simón Ramírez, integrante del comité central del Frente Amplio, publicó el 1 de octubre en El Mostrador una columna que vale la pena leer entera: «El candidato Kast y el presidente Kast». Aquí, lo esencial.
El argumento
Ramírez contrasta dos versiones del mismo hombre. El candidato prometía que bastaba con su llegada para que la economía despegara. El presidente, seis meses después, gobierna con estancamiento y desempleo al alza, y explica el problema como algo estructural que no sería culpa de nadie en particular. Según el texto, Kast llegó a decir que el desempleo «no es una dificultad de un Gobierno o de un color político».
Para el columnista, la improvisación sí tiene autoría: el fin del Mepco —el mecanismo que amortiguaba el precio de los combustibles—, el recorte de la inversión pública y una reforma tributaria que, a su juicio, empujaron el crecimiento hacia abajo. Su cierre es una invitación más que un portazo: la discusión del presupuesto 2027 es la oportunidad para que Kast deje de hacer campaña y empiece a gobernar, porque propuestas para corregir el rumbo existen.
Nuestra lectura
Detrás del «no es culpa de nadie» hay nombres: los trabajadores que pierden la pega, las familias que pagan la bencina sin colchón y las comunas que se quedan sin la inversión pública recortada. Cuando un gobierno de derecha dice que el desempleo es estructural, lo que está diciendo es que no piensa hacer nada que incomode a los de arriba. La reforma tributaria es la prueba: alivio para el gran capital, ajuste para el resto.
Ramírez acierta en el diagnóstico. Nuestro reclamo va para su propio sector: a la izquierda no le basta con pedirle a Kast que gobierne mejor. En el debate del presupuesto tiene que poner sobre la mesa su alternativa: empleo público de emergencia, que paguen más los que más tienen y un Estado que invierta cuando el mercado se retrae. Oponerse con números está bien. Oponerse con un proyecto es lo que falta.
Resumen de Pueblocracia. La columna original pertenece a su autor y a El Mostrador.