Columna · Presupuesto 2027
La austeridad siempre tiene domicilio
El presupuesto 2027 recorta en Prodemu, becas y cultura, mientras la Ley de Reconstrucción rebaja impuestos a herencias y repatriaciones. No falta plata: sobra elección.

Columna. Este texto es opinión de la redacción de Pueblocracia y se basa en hechos verificados que enlazamos.
La palabra «austeridad» suena a virtud de abuela: apagar la luz, guardar el pan duro para el budín. Pero en política la austeridad nunca es pareja. Siempre tiene domicilio.
Este año vive en las comunas rurales donde Prodemu dejaría de llegar, en las 48 líneas sociales que pierden $325 mil millones, en el Fondart Regional que cae a menos de la mitad y en los colegios donde las bandejas vienen más chicas, aunque oficialmente nadie las achicó.
No vive, en cambio, en la Ley de Reconstrucción, que trae un año sin IVA para viviendas nuevas de cualquier precio, la mitad del impuesto a las donaciones y una tasa de 7% a 10% para quien quiera repatriar capitales. Tampoco vive en la autorización para endeudarse por US$25 mil millones.
No es que no haya plata. Es que se decidió quién la pone. Y como siempre, la ponen los que no tienen asesores tributarios.
El Congreso todavía puede cambiar la dirección de esta tijera. Ojalá la oposición recuerde que no basta con denunciar el recorte: hay que decir de dónde se saca la plata. Hay una respuesta vieja y simple: de arriba.