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· Semanario N.º 7

Política · Selección de columnas

El Frente Amplio frente al espejo: liderazgos, Bachelet y el fantasma de superar el capitalismo

Tres lecturas de la quincena sobre el partido que preside Gael Yeomans: el efecto Bachelet, la crítica a su congreso ideológico y la oposición con cifras.

Gael Yeomans, presidenta del Frente Amplio
Foto: Paloma Gabriela Montecinos Osorio · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

El Frente Amplio vive una quincena de espejo. Con Gael Yeomans en la presidencia del partido desde agosto —ganó la interna y apostó por una coalición opositora que vaya del PC a la DC—, la discusión ya no es solo cómo oponerse a Kast, sino quién y con qué proyecto. Tres lecturas para seguirla.

1. El efecto Bachelet

La periodista Francisca Castillo reporta en El Mostrador (15 de octubre) que la puerta que Michelle Bachelet dejó entreabierta a otra candidatura reabrió el debate sobre liderazgos en el FA. La directiva quiere que la pregunta por los nombres no se coma la consolidación del partido antes de las municipales. Pero hay militantes que advierten el riesgo de terminar como «vagón de cola» de un proyecto ajeno si no se dialoga con el electorado bacheletista.

2. Superar el capitalismo (y lo que dicen sus críticos)

Desde fuera del partido, Joaquín Barañao —ingeniero, autor de Historia Freak— usó las conclusiones del congreso ideológico del FA, que hablan de superar el capitalismo, para argumentar en «Esqueletos fuera del clóset» (6 de octubre) que los llamados a grandes acuerdos nacionales diluyen el debate. Su receta: que cada cual defienda abiertamente lo que piensa y que decida el votante. Es una crítica, pero también un piropo involuntario: alguien se tomó en serio lo que el FA escribió.

3. La oposición con cifras

Simón Ramírez, del comité central, contrastó al candidato Kast con el presidente Kast y llevó la pelea al terreno del empleo y el presupuesto. Lo resumimos aparte.

Nuestra lectura

Lo de Barañao merece respuesta: sí, el Frente Amplio escribió que quiere superar el capitalismo, y no tiene por qué pedir perdón. El problema nunca fue la ambición del papel. Fue la distancia entre el papel y lo que se hizo en el gobierno. Si el FA esconde ahora sus conclusiones para caerle bien al centro, le regala a la derecha el único debate que vale la pena dar.

La unidad opositora contra Kast es necesaria, y Yeomans tiene razón en buscarla. Pero la unidad sin programa termina siempre igual: la izquierda pone los votos y otros ponen los límites. El riesgo de ser «vagón de cola» no se resuelve eligiendo bien un nombre, sea Bachelet o cualquier otro. Se resuelve volviendo a donde nació el partido: las calles, los territorios, los sindicatos y las asambleas. Las municipales son la primera prueba.

Resumen y selección de Pueblocracia. Los textos completos pertenecen a sus autores y medios.

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